Según he leído, estos chicos se inspiraron, para bautizar su banda, en una antigua leyenda acerca de un jinete capaz de sumir en trance hipnótico al personal sólo con el majestuoso trote de su caballo. No he podido encontrar la susodicha leyenda por ningún lado pero, en cualquier caso, el nombre es brillante: Black Math Horseman. Y lo cierto es que el disco que os propongo, "Wyllt", ejerce en una servidora un influjo similar al del mítico jinete: riffs simples y monótonos; eco sin tasa, como si no hubiera mañana; tempos lentos, solemnes, fúnebres casi; y una voz femenina etérea, gélida y ululante que crea un paisaje sonoro tétrico, desasosegante y amenazador, como si Galadriel cantara una saeta con Black Sabbath en la semana santa de Mordor. En fín, la música perfecta si necesitáis ambientar una misa negra, sacrificar vírgenes al Maligno o, como es mi caso, sacaros de la cabeza la estúpida, babosa, odiosa, detestable, insufrible "Chica de Ayer", maldita sea su estampa. Hala, ya está, ya lo he soltado.Como nota orientativa (sobre 10): 7 cruces invertidas
Hala pues
Solo puedo decir: YA ERA HORA de que alguien dijera lo que todos pensamos.
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